
Durante la adolescencia, las relaciones comienzan a ocupar un lugar central en la vida emocional. El sentido de pertenencia, la validación y el miedo a perder a otros pueden volverse intensos, especialmente cuando existen inseguridades internas o experiencias previas no resueltas.
Muchos adolescentes no solo buscan ser queridos, sino que sienten que necesitan al otro para sentirse bien consigo mismos.
El tipo de vínculo que un adolescente establece con otros no aparece de la nada. Está profundamente influido por sus experiencias tempranas, su historia emocional y la forma en que aprendió a relacionarse con figuras significativas.
Cuando hay inseguridad en el apego, pueden aparecer:
En esta etapa, es frecuente observar relaciones intensas, donde las emociones se viven de forma amplificada. Sin embargo, cuando no hay regulación emocional, estas experiencias pueden transformarse en:
Detrás de estas dinámicas no hay “exageración”, hay una necesidad emocional que no ha sido completamente contenida o comprendida.
Un adolescente necesita:
El trabajo terapéutico no se enfoca solo en la relación, sino en lo que ocurre dentro del adolescente.
Se trabaja en:
Cuando un adolescente logra sostenerse a sí mismo, deja de vincularse desde el miedo y comienza a hacerlo desde la elección.
No es que necesite menos amor.
Necesita aprender que no tiene que perderse a sí mismo para recibirlo.
Cita https://encuadrado.com/p/psicologa-gemita-reyes-garcia